LA TEORÍA DEL CAOS




"No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” 
(Filipenses 4:6-7)

Sonreír mientras el corazón sangra es posible. La vida continúa, todo a tu alrededor sigue su marcha, aunque tu mundo se derrumba poco a poco. Otros ven en ti valentía, tú solo vez oscuridad. Todo pasa, Dios está contigo, tienes que hacer esto y lo otro, vas a sanar, las cosas materiales se recuperan, la paz mental no tiene precio, tu dignidad vale más que mil lingotes de oro juntos, conocerás a alguien que te hará feliz... tal vez todo lo anterior sea cierto, pero ninguna de esas verdades hace que duela menos y lo que no podemos refutar es que el tiempo no se recupera. 

Hoy respeto y me solidarizo más que nunca con las personas que libran la batalla diaria contra la depresión, la ansiedad, la disonancia cognitiva, la baja autoestima, el aislamiento social, la falta de concentración y enfoque y el estrés postraumático. Soy una mujer que ha visto cara a cara a Dios y lo conoce profundamente y aunque lo siento conmigo las 24 horas del día, los efectos del abuso sistemático, la manipulación y el maltrato en todas sus modalidades, suministrado en pequeñas dosis como el más letal e imperceptible veneno, han causado estragos que me permiten ver con claridad que no soy ajena a ninguno de sus efectos y que salir del foso, implicará mucho más de mí que palabras bonitas e idealizaciones vanas de un futuro incierto. 

Los hechos son irrelevantes. Sin importar la gravedad de lo acontecido, mi vida cambio en un abrir y cerrar de ojos. He aprendido a vivir un día a la vez, a ser responsable de mí misma, a no juzgar ni condenar, a abrazar mi soledad y a recoger mis lágrimas en un frasquito espiritual, buscando ser redimida. Repito una y otra vez "es algo que debo enfrentar y para comenzar de nuevo debo soltar mi pasado"; sin embargo, les confieso que preferiría la amnesia total y que por la ley del menor esfuerzo, pudiera avanzar como si nada hubiera pasado; pero no es posible, debo aceptar, resistir y llenarme de fuerza para asumir mi nueva realidad con gallardía. 

Como les dije frases atrás, Dios no me ha dejado sola. El francotirador no quedará impune, la gracia de un Dios justo lo alcanzará y mientras tanto, trabajando en equipo con mi Padre Celestial, seré reconstruida, restablecida, restaurada, revitalizada y rescatada a su debido tiempo y bajo su cobertura divina. 

La lucha por nuestra alma requiere compromiso. No podemos ser simples espectadores y dejarle todo a Dios, como si trabajara para nosotros. Es nuestro deber espiritual, cambiar lo que debemos cambiar para mantenernos firmes y alineados a su voluntad; dejar atrás el drama, la queja y la auto-conmiseración, para darle paso a ser las personas que estamos destinadas a ser; tomar decisiones sin dejarlo al margen; ser mucho más exigentes, radicales y selectivos a la hora de permitir que alguien entre a nuestras vidas; guardar nuestro corazón porque de él emana la vida; llevar cautivos nuestros pensamientos, para que las emociones negativas no nos dominen; compartir hasta la última gota de gozo que hay en nuestro ser, para animar a quienes han perdido la esperanza; obligarnos a vivir plenamente y disfrutar las bendiciones que a diario Dios nos concede; y a no perder más tiempo precioso en aquello que nos resta coronas en la eternidad. 

En medio del caos y de nuestra locura, tenemos que aprender a tocar el arpa, para espantar los demonios que nos acechan; a ser ágiles y sagaces para defender nuestra identidad; a darle la mayordomía al Señor en todos nuestros asuntos y ser útiles para el reino mientras la obra es terminada. En el proceso de reconstrucción, es necesario hablar más de lo que Dios ha hecho en y por nosotros y menos de lo que en nuestras fuerzas hemos realizado y para lograr obtener una bandera de victoria, se requiere que evolucionemos en nuestra manera de pensar, para que podamos cambiar la perspectiva terrenal por una divina, esperando sin desesperar ver cumplidas cada una de sus promesas de bienestar. 

“Sucedía que cuando el espíritu {malo} de parte de Dios venía a Saúl, David tomaba el arpa, {la} tocaba con su mano, y Saúl se calmaba y se ponía bien, y el espíritu malo se apartaba de él”. 
(1 Samuel 16:23 NVI) 

Escrito por Liliana Fragozo Sarmiento para darle la gloria y la honra a un Dios que TODO lo puede.

Comentarios

  1. Escribir también libera, puede ser una buena razón para comunicarse con Él, inspirarse y hacer como cuando fuimos apenas unos niños creyendo en papá noel... poniendo todo nuestro corazón y deseos en el papel. Házlo, duele pero házlo. Recuerda que la tinta de la pluma fue Sú sangre, Él ya pasó por esto y Él te acompañará en cada letra y en cada paso.... sólo sé como una niña y confía por sobre todas las cosas que Él te va a redimir.

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  2. Juanfeeeeee te quiero. Gracias por siempre extender el amor de Dios a quienes te rodean.

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