SOSTENIDA POR SU MISERICORDIA



"Entonces el SEÑOR dijo a Noé: Entra en el arca tú y todos los de tu casa; porque he visto que {sólo} tú eres justo delante de mí en esta generación".
(Génesis 7:1 NVI)

Dios le da instrucciones claras a Noé de ingresar al arca como recompensa a su obediencia. Este pasaje bíblico se sitúa en el momento en que la construcción del arca ha concluido, y Noé, junto con su familia, se prepara para enfrentar una promesa que no parece traer tranquilidad. Serán muchos meses aislados, sin tierra firme, solos, y posiblemente enfrentando ansiedad, pánico e incertidumbre durante el diluvio.

Y, sin embargo, lo que parecía una temporada de encierro era, en realidad, un acto de protección divina. El arca no solo fue un refugio físico, sino también un espacio donde su fe fue puesta a prueba. Así también sucede con nosotros: hay temporadas en las que Dios nos llama a entrar en “arcas” que no entendemos, alejándonos de lo conocido y quitándonos el control. Pero si confiamos, descubriremos que incluso en el aislamiento, Él está presente, guiándonos, protegiéndonos y preparándonos para un nuevo comienzo.

La barca de mi vida ha tenido que enfrentarse a muchas tormentas. Grandes olas han intentado hundirme, y más de una vez me he sentido con el agua al cuello. Sin embargo, Dios —como lo hizo con Noé, Jonás, Pedro y Pablo— ha estado a mi lado para recordarme que Él es mucho más poderoso que cualquier tormenta.

No puedo seguir culpando a otros por mis caídas y derrotas. He aprendido —a veces con dolor, otras con humildad— a asumir la responsabilidad que recae sobre mis propias decisiones. Y como quien se atreve a limpiar cada rincón polvoriento del alma, también me he dado permiso para llorar... no desde la debilidad, sino desde la valentía de quien se acepta humana, vulnerable y en proceso de restauración.

He tenido que soltar todo lo que construí sobre la arena. He tenido que dejar atrás lugares y personas —algunas muy especiales para mí— con el fin de proteger mi integridad, recuperar mi identidad y defender mi dignidad. En ciertas circunstancias, frente al despiadado ataque del enemigo, la que ha tenido que huir he sido yo. Pero, a pesar de todo esto, lo que me ha mantenido a flote ha sido la piedad y la misericordia del Señor. Él me ha revestido con su inmenso amor y me ha llevado a puerto seguro, donde puedo volver a soñar sin restricciones, sin temor, y sin ningún límite.

Mantenerse firme en Dios en medio de las dificultades no es fácil; y aún más difícil es reflejar que es Cristo quien vive en nosotros, especialmente cuando las emociones amenazan con vencernos y la falta de dominio propio nos hace tambalear. Tal vez la duda y la vergüenza invadan nuestra mente, pero te aseguro que no es Dios, sino los dardos de satanás, quien intenta convencernos de que no somos valiosas y que no merecemos ninguna bendición a causa de nuestro comportamiento.

Quiero que hoy tengas presente, que tenemos un Dios que perdona. Él conoce lo más profundo de nuestro corazón y comprende nuestras luchas. No en vano nos exhorta en su Palabra a ser fuertes y valientes, y nos recuerda que, sin importar las circunstancias, nunca estamos solas. Ten fe. Las pruebas son temporales. Invita a Dios a tu vida y podrás experimentar su paz. Camina de su mano y te darás cuenta de que nada de lo que hoy sufres te define como persona, pero la actitud con la que libras la batalla, ¡sí!.

El tiempo de espera nos enseña que la protección y el acompañamiento de Dios son constantes. La verdadera fortaleza se cultiva al perseverar, incluso cuando no tenemos claro el camino a seguir. Vivir un día a la vez, tomados de su mano, es la mejor manera de enfrentar el miedo y la incertidumbre, no te rindas, al final obtendrás la recompensa que tanto esperas.

“El prudente ve el peligro y busca refugio; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias. Recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida”. 

(Proverbios 22:3-5 NVI)

Escrito por Liliana Fragozo Sarmiento para darle la gloria y la honra a Dios.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA TEORÍA DEL CAOS

CERRAR LA BOCA: EL PODER DEL DOMINIO PROPIO